La otra parte de nuestro trabajo.


Los que nos conocéis sabéis que en Chispica nos desplazamos a los diferentes lugares para acercar de forma directa nuestros talleres y cursos. En abril hemos comenzado con los Talleres Estimulación Cognitiva en diferentes clubs de mayores de nuestro querido municipio Cartagena. Por ello, hoy nuestra psicóloga Beatriz Martínez ha querido relatar la otra parte de su trabajo, la de la calidad humana de todos y todas las participantes que lo hacen posible.

 

 

Por Beatriz Martínez Pérez.
Psicóloga de Chispica.

 

Hace unas semanas que empecé un viaje que está siendo un verdadero aprendizaje transformador.

 

Empecé viendo amanecer en Tallante, maravilloso. Estaba todo preparado al dedillo, fui con tiempo, empezamos la sesión de estimulación cognitiva con una evaluación y de repente una mujer emocionada levanta la cabeza y me dice: “a él siempre le hacía estas preguntas en el médico y hacía una frase sobre un camión”. En ese mismo momento, sentí que estaba empezando un viaje hacia la humanidad y la cercanía, hacia partirte para dar lo mejor de mí y no sólo mis conocimientos sobre memoria, atención y dinámicas grupales.

Desde ese momento hay frases grabadas a fuego en mi corazón, como la de un hombre que me hizo darme cuenta de las preciosas historias que guardan cada uno: “hoy mi mujer no ha podido venir, ella era soltera, me estuvo esperando 60 años, yo es que soy viudo, bueno era…”

Pero lo que más me llama la atención es que de las 300 personas mayores a las que veo cada semana, en las presentaciones lo que más le dolía eran las ausencias, los que ya no están era lo primero de lo que hablaban, no se presentaban con su trabajo ni comentaban que había hecho en su vida, pero si se detenían para excusarse por sus faltas de ortografía.

Tienen un extraordinario sentido de comunidad, las vecinas son amigas, hermanas y familia. Preguntan por quién ha faltado y si le pasa algo, si no saben por qué ha faltado le llaman. Comparten vida, horas, preocupaciones, talleres, es una forma de sociabilización muy potente.

Y cada semana cojo todos sus consejos, su ejemplo, sus conocimientos y aprendo de ellos. Me acuesto pensando en cuántos vecinos de mi edificio conozco, ¿cuánto hace que no llamo a mis amigos que hace mucho que no veo? ¿cuánto hace que no me esfuerzo por hacer algo distinto?

 

Cada viernes empiezo el fin de semana con el corazón lleno de nombres, de historias, de aprendizajes, de amor y de gratitud por mi trabajo.