El corsé que más nos aprieta. Nosotros mismos.


CorséQuería comenzar este post definiendo que es un corsé y para sorpresa la RAE en su primera acepción lo describe como “Prenda interior armada con ballenas, usada por las mujeres para ceñirse el cuerpo desde debajo del pecho hasta las caderas”, no empezado a ponerme el corsé cuando ya han tirado de él, usando el matiz de género. Por ello, me quedo con la definición de Wikipedia, no es para mí una página de referencia, pero al menos se refiere a esta prenda sin distinción de sexos:

Corsé es una prenda utilizada para estilizar y moldear la figura humana de una forma deseada por razones estéticas o médicas.

Hoy os quiero hablar de mi corsé, antes de continuar advierto que no es un post sobre ropa. Me refiero al corsé que nos ponemos cuando vamos adquiriendo responsabilidades. Un día normal y corriente te das cuenta que llevas algo que te aprieta tanto que te ha cambiado, te ha moldeado y se estilizado a la persona que crees que debes ser o que los demás esperan que seas. Ya no te acuerdas la última vez que saltaste o que hiciste equilibrio por un bordillo o que te sentaste en el suelo. No nos acordamos de tantas cosas que antes hacíamos sin vergüenza, sin timidez y que antes salían de manera tan natural y espontánea.

 

GoodSenseCorset

Un día sin darnos cuentas nos ceñimos el corsé de trabajo, niños, casa, mas casa, compras, prisas, inmediatez, presión, rutina, y cada día nos lo vamos apretando un poco más. Hasta que acaba por parecer parte de nuestra figura humana. Así, sin más. Y no hablemos de cuando el corsé es apretado por otras personas que merman nuestros pensamientos, que te dicen, casi siempre sin palabras, que es mejor resignarse y conformarse, ahí sí que aprieta y mucho. Pero lo hacemos, dejamos que poco a poco nos vayan apretando el corsé y ayudamos a que lo presionen, no es un acto voluntario, son con las pequeñas cosas, como las definiciones, como los corrillos a la salida del colegio, como las miradas, lo que poco a poco nos aprieta a nosotros mismos.

 

Durante las sesiones de Risoterapia me dado cuenta de cómo me aprieta el corsé y la liberación que siento cuando termino, esa hora, en la que no pienso, disfruto de la sesión y de mí misma. Es una sensación de la que todos los participantes de una forma u otra se hacen eco. Porque durante 60 minutos damos lo mejor de nosotros, nos olvidamos de todo y nos quitamos el corsé.