Alzheimer y el tiempo


Mucho se ha hablado de esta enfermedad degenerativa, y nosotras queremos aportar nuestro granito de arena.

Imaginemos que nuestra vida es un reloj de arena y que desde el momento del nacimiento se pone en marcha, y durante toda nuestra vida va cayendo grano a grano sin cesar, con cada aprendizaje, con cada emoción, con cada persona nueva que conocemos con cada experiencia vital. Y de repente cuando llegamos a una edad en la que está casi lleno, a la tercera edad. Se tumba ese reloj, los granos dejan de caer, ya no sumamos aprendizajes, ni conocimientos, ni emociones… Y no sólo eso, además se da la vuelta y volvemos a empezar, empezamos a desaprender, y así hasta el final de nuestros días.

Con esta pequeña historia queremos mostrar qué consecuencias tiene el Alzheimer, las últimas cosas que desaprendemos son las primera que hemos aprendido, por eso los hijos pasan a ser padres, ya que no recuerdan muy bien quiénes son esas personas pero saben que las están cuidando y recuerdan como sus padres los cuidaban a ellos.

En ocasiones esta enfermedad puede ser rápida aunque en la mayoría de veces es lenta, ya que cuesta mucho desaprender toda una vida. Empieza con lo más cercano, lo que hice ayer, lo que pasó hace tres años, los recuerdos de la infancia y juventud cobran una relevancia y viveza  inimaginables, en ocasiones parece que la persona se instaura en el pasado, pero es que su cerebro va hacia ahí.